Cuando hablamos de transparencia y rendición de cuentas surge una pregunta que a menudo se pasa por alto: ¿es más importante divulgar más información o asegurar que la información publicada sea clara y comprensible para todos? En el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), este cuestionamiento ha sido central en el proceso de fortalecimiento de nuestra Política de Acceso a la Información (PAI), que entró en vigor el 3 de julio de 2025. La nueva Política establece que:
“Para aquellos documentos de divulgación rutinaria, el Banco fomenta que su redacción se realice a través de un lenguaje sencillo, claro, preciso y con un léxico comprensible con el propósito de que la ciudadanía, en general, pueda entender su contenido, promover una mayor interacción y democratizar la información”.
¿Más cantidad o mejor calidad? Una decisión que define la confianza
El impulso de divulgar más información al público muchas veces puede implicar el riesgo de caer en la “infoxicación”, es decir, inundar al público con grandes volúmenes de documentos y datos que, lejos de promover la transparencia, pueden generar confusión y desconfianza. Como advierten diversas investigaciones, "publicar sin comunicar no empodera". Por tanto, el BCIE ha asumido que la calidad y claridad de la información son fundamentales para establecer una relación bidireccional y de confianza con la ciudadanía. Impulsar una rendición de cuentas adecuada no se trata solo de divulgar más, sino de comunicar de manera eficiente y comprensible.
Lenguaje claro: un derecho y un compromiso
Utilizar un lenguaje técnico, jurídico o excesivamente complejo puede excluir a grandes sectores de la población de la conversación pública. En palabras de distintos movimientos de la sociedad civil, "el acceso real a la información depende de la claridad con que se comunica". En línea con este principio, desde el BCIE hemos incorporado el compromiso explícito de fomentar la redacción sencilla y precisa en nuestros documentos de divulgación rutinaria. No se trata solo de cumplir con un estándar técnico, sino de reconocer el derecho de todas las personas a participar, comprender y decidir con base en información pública accesible. Siguiendo esta visión, en el Banco estamos adelantando una serie de acciones para fortalecer este compromiso en el corto, mediano y largo plazo.
¿Qué estamos haciendo en el BCIE para avanzar en esta visión?
Con la entrada en vigor de la nueva Política y para cimentar las bases de esta iniciativa, el Banco está tomando medidas clave iniciales para transformar su forma de comunicar:
- Fortalecimiento de capacidades: Se están ofreciendo talleres especializados para el personal, a fin de que conozca los principales parámetros para escribir pensando en el público.
- Desarrollo de prototipos: Están en proceso de creación los primeros prototipos de documentos clave en el ciclo de las operaciones bajo esta iniciativa.
- Uso de tecnología avanzada: Se está aprovechando la utilización de Inteligencia Artificial para combinar los prototipos con ciertas pautas de redacción a fin de que las versiones finales de los documentos puedan tener este enfoque.
- Gestión de riesgos elevados: Considerando la clasificación de riesgo de las operaciones y su impacto en las comunidades, se ha incorporado en la normativa interna el compromiso de incorporar métodos alternativos que garanticen un acceso más eficiente a la información.
- Glosario interactivo: Se contempla la elaboración de un glosario de términos y siglas, disponible en línea con buscadores automatizados, como herramienta fundamental para fortalecer el entendimiento de los documentos públicos.
- Regulaciones internas: Se están preparando manuales y guías para robustecer esta iniciativa.
Con estas primeras acciones, en el BCIE estamos apostando de manera decidida por democratizar el acceso a la información, facilitando el entendimiento y fortaleciendo el vínculo con nuestros públicos de interés.
Transparencia transformadora versus cambios culturales
Actualmente, fomentar la transparencia ya no puede ser visto como una obligación centrada en la divulgación de documentos. Debe convertirse en un motor de transformación positiva en las instituciones, colocando la comunicación efectiva en el centro la rendición de cuentas. El mayor desafío en este cambio de paradigma es generar transformaciones culturales dentro de las instituciones, sensibilizando al personal sobre la necesidad de no solo abrir archivos, sino abrir caminos que generen entendimiento, participación y confianza.
Para ello, se requiere de un compromiso profundo con la apertura, desde la alta dirección hasta cada miembro del equipo, un liderazgo comprometido, formación continua, aprovechar las tecnologías emergentes y una cultura que valore el diálogo. Además, es esencial incorporar la retroalimentación de la sociedad civil en este proceso de transformación. Su aporte es clave para la mejora continua, en vista que ofrece una visión externa, constructiva y necesaria para ajustar y fortalecer las prácticas de transparencia, asegurando que respondan a las necesidades y expectativas de la ciudadanía. Solo así podremos consolidar una transparencia genuina y efectiva que no solo se limite a la divulgación, sino que promueva un verdadero cambio en la forma en que trabajamos.
Mirando hacia el futuro
En el BCIE estamos sentando las bases para esta nueva visión, con el propósito de fomentar una mayor interacción entre la Institución y la ciudadanía a fin de garantizar que la transparencia se convierta en una herramienta poderosa para la participación activa. El desafío persiste, pero con un enfoque claro y un sólido compromiso institucional; el futuro de la transparencia se presenta lleno de oportunidades.
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